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PRIMERA IMPRESIÓN: ¿LA MÁS CONFIABLE?
Las decisiones apresuradas pueden ser tan buenas como las más deliberadas. Confíe en su intuición.
Malcolm Gladwell, el autor de La inteligencia Intuitiva, estará en Bogotá, donde comenzarán a promoverse las llamadas "citas rápidas".
Para el escritor y periodista, estas citas (l0 minutos para enamorarse), hacen parte del ejercicio de la inteligencia intuitiva. Si un hombre o una mujer debe decidir si quiere volver a ver una persona, no necesita pasar con él/ella la noche entera: puede tomar la determinación en sólo unos minutos, a partir de unos datos registrados en el inconsciente.
Ahora bien, el procesamiento de esos registros no debe someterse a un método lógico y racional. Porque entonces la maquinaria de nuestro pensamiento funcionaría de otra manera, según el experimento realizado por dos profesores de la Universidad de Columbia. Pidieron a las parejas que explicaran sus decisiones y lo que parecía un ejercicio transparente se volvió un verdadero enredo.
El análisis de las "citas rápidas" es sólo uno de los aspectos que Gladwell desarrolla en su libro La inteligencia intuitiva, un tratado acerca de cómo pensamos sin pensar.
Y es que la reflexión sobre el extraño poder de las primeras impresiones -que recordemos, no tienen una segunda oportunidad-, se hizo patente la vez que fue detenido por la Policía de Nueva York. Caminaba por la Calle 14, en el centro de Manhattan, cuando tres agentes lo inmovilizaron. Gladwell se había dejado crecer el pelo como un adolescente, y había comenzado a encajar en el perfil de un tipo sospechoso. Lo paraban en su carro, lo requisaban en el aeropuerto, y ese día, lo confundieron con un violador. Le enseñaron un retrato hablado. Rápidamente descartó el parecido. Pero tenía la sospecha en la cabeza: "mi pelo ejercía, en la primera impresión que yo daba, un efecto que desbarataba cualquier otra impresión para atrapar al violador".
Su experiencia es el lado oscuro de las primeras impresiones. La inteligencia intuitiva tiene aspectos dignos de confianza. Gladwell cita muchos de ellos, y de los otros, encarándolos a una premisa incierta, que hace carrera en estos tiempos de la razón: que la calidad de nuestras decisiones está en proporción directa al tiempo que invirtamos en ellas y a la cantidad de información que aunemos antes de tomarlas.
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